Siglo XX
Precisamente, por la calidad humana de estas personas, al molino de la Pisa se acercaban los emboscados, que es como llamaban a las personas que huyeron al monte después de la Guerra Civil, para poder comer y descansar en condiciones.
Debido a esta circunstancia Senén y Angeles tuvieron que vender el molino que adquirió Manolo al que llamaron desde entonces el molinero. Posteriormente pasó por otras manos, una de estas fue un grupo hippie que quisieron arreglar el molino para convertirlo en comuna, pero se les impidió terminar las obras, luego lo adquirió alguien a quién llamaban el gitano, que depositó en el molino muchas antigüedades y muebles que se terminaron por perder y así después de varias transacciones, llegó a nuestras manos de la manera que veis:
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